Una empresa de Singapur ha iniciado la producción de baterías hechas con celulosa. Son recargables, no tóxicas y no inflamables, y evitan minerales críticos. El avance demuestra que el almacenamiento de energía más seguro y con menos emisiones ya puede fabricarse a escala real.

Baterías de papel con huella climática mínima entran en producción
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