Cada año, apicultores viajan cientos de kilómetros hasta el sur de Bélgica para recoger reinas fecundadas de la especie en peligro de extinción, llevando genética resistente a los Países Bajos, Francia y Alemania. Esta misión preserva a la abeja negra europea, una subespecie adaptada al clima y flores locales necesaria para un ecosistema equilibrado y auténtico en la región.

Apicultores europeos se unen para recuperar la abeja negra nativa
THE GUARDIAN
