Cuando las sequías prolongadas dificultaron la cría de ganado en Tanzania, las mujeres masái comenzaron a cultivar pastos resistentes para venderlos como alimento para animales, pasando de ser dependientes a proveedoras de recursos económicos. Las familias de pastores también se benefician durante los períodos de sequía, cuando estas parcelas gestionadas se convierten en un sustento vital para el ganado.

Mujeres masái en Tanzania convierten la sequía en negocio con pasto resistente
ALJAZEERA