Ante olas de calor cada vez más frecuentes, Barcelona ha desarrollado una red de refugios climáticos en bibliotecas, escuelas, parques y centros cívicos donde la población puede resguardarse de las temperaturas extremas. El modelo aprovecha espacios públicos ya existentes y amplía el acceso a zonas frescas y agua potable para todo el mundo.

Barcelona amplía sus refugios climáticos ante veranos más cálidos
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