La startup Everbloom recoge residuos proteicos — plumas, lana y cachemira descartados — y los transforma en fibras listas para confección mediante un sistema de IA llamado Braid. El modelo clasifica los materiales, predice las propiedades del hilo antes de producirlo y envía los parámetros directamente a máquinas de hilado existentes, reduciendo el desarrollo de meses a semanas.

Everbloom convierte plumas y lana desechadas en fibras textiles
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